miércoles, 29 de agosto de 2012

El nacimiento de La Tomatina de Buñol

El nacimiento de La Tomatina

Fue el último miércoles de agosto de 1944. Se estaba celebrando un desfile de Gigantes y Cabezudos en la plaza de Buñol cuando un grupo de jóvenes comenzaron a empujar a los participantes disfrazados. Ellos también querían su protagonismo y bien que lo tuvieron. En la refriega consiguieron tirar a uno de ellos al suelo.


Al levantarse, herido de orgullo y hastiado de la afrenta, empezó a golpear a todo aquel que por allí se encontraba, provocando una pelea colectiva. Uno de los participantes, en un momento de máxima adrenalina, se hizo acopio de los tomates que habían en un puesto de hortalizas y los utilizó como munición. Su idea no tardó en ser copiada y los cajones de tomates que habían en la calle se vaciaron en las manos de los combatientes. Los tomates volaban y eclosionaban contra pechos, espaldas, piernas y cabezas. Hizo falta que el orden público interviniera y pusiera orden a un loco altercado. Los responsables tuvieron que pagar los desperfectos.

No contentos con el resultado, al año siguiente los jóvenes se llevaron los tomates de su casa, estampándolos de nuevo. Otra vez las autoridades tuvieron que poner orden. La secuencia se fue repitiendo año tras año, hasta que consiguieron instaurar una tradición que llega hasta nuestros días: La Tomatina.

En la historia de La Tomatina ha habido millones de anécdotas y ciertos visos de peligrar su continuidad. A principio de los 50, el Ayuntamiento de Buñol la prohibió. Era tal su arraigo que algunos vecinos la ejecutaron igualmente, acabando por ello en la cárcel. Fue la propia gente del pueblo la que clamaba su existencia. Tal fue la insistencia que las autoridades no tuvieron más remedio que consentirla. Años más tarde se volvió a prohibir. Los participantes no podían contenerse y aprovechaban La Tomatina para dar rienda suelta a su imaginación: se bañaban en fuentes municipales o aprovechaban el lanzamiento de tomates para realizar ataques tomatiles a personalidades del pueblo.

Pero La Tomatina había echado raíces en Buñol y se negaba a desaparecer. En 1955 se celebró “el entierro del tomate”, una gran manifestación en la que los lugareños transportaban a hombro un ataúd con un gran tomate en su interior, seguidos de la banda de música que interpretaba marchas fúnebres. En 1957 se aprueba definitivamente y es el propio Ayuntamiento quien organiza La Tomatina, la fiesta que ha hecho a Buñol famoso en el mundo entero.

¿Quién iba a suponer que lanzar un tomate diera tanto de sí?

La Tomatina no es sólo el acto de una hora que ha sido captado en infinidad de ocasiones por objetivos mediáticos de todo el mundo. Es una filosofía, una microcultura concentrada alrededor del arroje del tomate a la que se han unido un nutrido grupo de seguidores. Y es que el espíritu tomatino se siente durante toda la semana, empezando la verdadera cuenta atrás el día de antes, el martes, cuando arranca el NON-STOP. Conciertos, música, baile, atracciones y, sobretodo, mucha fiesta. Japoneses, coreanos, belgas, australianos, estadounidenses,canadienses, italianos, franceses, alemanes, rusos y españoles, entre otros, interaccionan en tropel entre risas, jolgorio y algún coqueteo.

A medida que llega la madrugada, la expectación está a flor de piel. Se acerca la culminación, el bautismo bermellón. El consistorio reparte bollos por la mañana para templar los ánimos y los vecinos del pueblo ayudan a calmar los nervios refrescando con cubos de agua a los asistentes.

Mientras los iniciados en la filosofía tomatina cogen fuerzas, se produce un curioso acontecimiento: el Palo Jabón. Se alza un enorme palo de madera embadurnado de jabón, en cuya parte más elevada se sitúa un atractivo jamón. Los más osados se lanzan sobre el palo para obtener el jamón, demostrando su resistencia, coordinación, fuerza y habilidad.

Las Reglas

Si quieres que la Tomatina siga siendo divertida y se discurra sin problemas, sigue las normas que el Ayuntamiento de Buñol te propone:
  • Los tomates deben ser aplastados o exprimidos antes de ser lanzados para que no hagan daño a alguien.
  • Cuidado con el paso de los camiones.
  • No se deben entrar botellas ni ningún tipo de objeto que pudiera producir accidentes.
  • No se deben romper ni lanzar camisetas.
  • Al disparo del segundo cohete se debe dejar de lanzar tomates, pues éste indica que la “batalla” ha terminado.
  • No es recomendable estar con niños durante la batalla de tomates, para ellos hay preparadas otras actividades lúdicas y recreativas.
  • Se aconseja llevar ropa cómoda y usada, ya que lo más probable es que acabe en mal estado.
  • No llevar chanclas, sino más bien zapatillas cerradas y a las que no se le tenga mucha estima.
  • Unas gafas de bucear no vienen mal, el tomate es bastante molesto en los ojos; pero le hace bien a la piel, dejándola muy fina.
  • No se recomienda subirse a una reja, ventana o pilar para ver mejor la fiesta. Se estaría en el blanco de 40.000 personas ávidas de tirar tomates.
  • Para tomar fotos es mejor una cámara acuática. No es muy recomendable llevar videocámara.
  • Disfrutar al máximo. Bombardear con tomates durante una hora a todo lo que se mueva realmente ayuda a descargar tensión acumulada, de manera sana.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario